Hay días en los que el peso de las circunstancias —una pérdida, una traición, un diagnóstico o una crisis que no elegimos— nos arrebata las palabras. Llegamos al espacio de la fe y, mientras otros cantan o levantan las manos, en nuestro interior solo habita un silencio incómodo y profundo. Sentimos que nuestra fe se ha quedado sin canción.
En esta entrega, caminamos a través de los versos del Salmo 137 para descubrir que el llanto y el exilio espiritual no son sinónimos de derrota, sino la fe aprendiendo a respirar de una forma nueva. Dios no nos pide una fe que finja; nos invita a sentarnos con Él junto al río, en total honestidad, con la certeza de que las arpas que hoy cuelgan de los sauces no han sido destruidas, sino guardadas para el momento en que la última cuerda —que es Cristo— vuelva a sonar.
Si hoy te encuentras en tu propia “Babilonia”, este mensaje es un recordatorio de que tu Salvador no te mira desde la distancia: está sentado justo a tu lado.
Este mensaje fue predicado originalmente en la Iglesia Cristiana La Viña de Querétaro. Para obtener más información, conocer nuestra comunidad y acceder a todo el archivo de nuestras predicaciones, te invitamos a visitarnos en www.vina.mx.










