Hay momentos en los que Dios no explica.
No detalla el proceso.
No anticipa el desenlace.
Solo dice: avanza.
En Éxodo 14, Israel ya ha sido redimido, pero aún no ha sido formado. El mar sigue delante, el miedo detrás, y la palabra de Dios irrumpe sin concesiones: “Pónganse en marcha”. No como crueldad divina, sino como acto formativo. La fe bíblica no responde a circunstancias favorables, sino a la revelación recibida.
Este video–ensayo reflexiona sobre esa tensión incómoda que preferimos evitar: la obediencia que precede al milagro. La fe que camina cuando el camino aún no se ve. La queja que reinterpreta la realidad desde el temor. Y el Dios que obra conforme a su palabra, no a nuestra vista.
Éxodo 14 no se queda en Moisés. Apunta más lejos. Apunta a Cristo.
Él no solo dio la orden.
Él avanzó primero.
Él abrió el camino definitivo a través de la cruz.
Este no es un llamado a esforzarnos más, ni a fabricar fe. Es una invitación a confiar y caminar, aun cuando el viento apenas comienza a soplar y el mar todavía parece intacto.
Porque avanzar también es fe, cuando el Cristo resucitado ya garantizó que el trayecto es seguro.










